martes, 15 de diciembre de 2009

¿Porqué hago lo que hago?

Hoy tuve una clienta.

Al principio me emocionaba cada vez que venía una, ahora no tanto porque a veces me toca gente malhumorada, sin embargo yo pienso que mi trabajo tiene más contenido que el de la venta, y cuando eso se vuelve muy claro es infinitamente gratificante.

Dentro de mí y de alguna manera quizá mística, yo pienso que tengo un cometido vital, y que es el de sanadora, no del cuerpo, sino del alma, y aunque por mucho tiempo no entendía esto o no sabía porque se me acercaban personas muy afectadas, y aunque no tengo fundamento que se pueda probar por medio del método científico para probarlo; simplemente vivo mucho mejor y a gusto en la vida desde que acepté este sino.

Y así hoy viví algo muy hermoso. Recibí a una madre que no había amamantado a su bebé por mes y medio, y pensaba que no tenía leche, por otro lado su pequeña estaba sufriendo mucho con la toma de fórmula, estriñiéndose constantemente y requiriendo el uso de supositorios. Yo le sugerí que la relactara, pues ella dijo que aún tenía un poco de leche. Se puso a la nena en el rebozo abrazo y la niña empezó a inquietarse por la proximidad con el pecho y su olor, así que en cierto momento le sugerí que probara a pegarse a la nena, y así lo hizo, la bebé afortunadamente no había perdido su reflejo de succión, y comió feliz un par de veces mientras estuvieron en la tienda, ofrecí agua a la madre mientras lactaba y la niña se quedó tranquila después de comer, prueba de que estaba satisfecha. Fue como magia, pero a la vez fue un proceso muy delicado.

Las mujeres dejan de amantar a sus hijos por muchas razones, y la mayoría de éstas no tienen nada que ver con incapacidad fisiológica para amantar. Pero el proceso está lleno de mitos y presiones sociales y personales. Uno de ellos es creer que no se tiene suficiente leche en el pecho porque no lo podemos ver cómo en una mamila (medir esactamente las onzas que el niño bebe), los médicos ayudan mucho para que la mamá dude, diciendo que niño se puede desnutrir, que le complete con fórmula, que el niño es incopatible a la lactosa, etc. Lo que las mujeres necesitan es seguridad en su capacidad emocional y fisiológica para alimentar a sus hijos y en la importancia de hacerlo (no los estamos malcriando, haciendo dependientes, consentidos o idiotas), y de las terribles consecuencias que tiene la leche de fórmula.

Pero ver cosas como las que vi hoy, de las que fui parte, son la razón de lo que hago, si pude transmitirle la confianza necesaria a esa madre para continuar amantando a su pequeña y descontinuar el uso de fórmula, un gran cambio se dará para esa familia, con una niña más sana emocionalmente y físicamente, lo que implicará miles de pesos de ahorro en gastos de salud y también en la compra de leche y medicinas para ayudar a digerir o explulsar esa leche y ese dinero será mejor aprovechado.

Aún así a veces es díficil probar ante los demás que lo que hago tiene algún valor, será ese también, mi sino.

jun2206 027

5 comentarios:

Maria B dijo...

Creo Nahuatl que el mundo esta gestando el cambio en la apreciasion de el valor de las cosas, como tu dices no eres una vendedora de cositas sino que tu valor en tu actividad es mas profundo, y claro las que estamos un poquito cerca de tu luz nos damos cuenta de ello.

Que experiencia tan padre nos relatas y lo mejor de lo mejor es que la magia nos alcanza y nos reconforta.

gracias por estar aqui.

Vanyvalu dijo...

Qué profundo lo que dices y qué importante el reconocer y aceptar lo que es tu camino y disfrutarlo.
Gracias por compartir, por sanar, por tender manos, puentes y energía creativa y bienhechora.
Un fuerte abrazo!

azulitoclaro dijo...

No dudo ni un segundo que ése es tu sino, un sino maravilloso para ti y para el mundo, sin duda. ¡Qué bonita experiencia la de esa madre! ¡Qué significativo!
Como tú, me he dado cuenta (y me molesta y me duele muchísimo) que nuestra sociedad le da la espalda a la lactancia. No logro entender cuáles son los motivos (originariamente, creo que económicos, de aquellos que producen la de fórmula y quieren llenarse los bolsillos con ella; después de ahí, un sinnúmero de razones que pasan por la ignorancia, el egoísmo, la falta de información, la vanidad, el desconocimiento de nuestro cuerpo, nuestra desconexión con la naturaleza y un largo etcétera). Lo cierto es que yo también creo que es necesario sensibilizarnos y extender ese retorno a la naturaleza. Si al menos logramos que una sola mamá (ojalá sean más) le dé el pecho a su chiquito, seguramente ayudaremos a que el mundo empiece a cambiar. He escrito varios posts al respecto que espero que otras mamás vean y usen y discutan y pongan en práctica. Creo que este medio también puede servir de algo.

Y como tú, además de estos espacios, tienes tu empresa para hacerlo, pues las alternativas crecen mucho, muchísimo más.
;)
¡Me encanta tu forma de vivir y de ser mamá! Algún día, quizás, pueda lograr algo semejante. Mi sino también llegará.
Felicitaciones de antemano. Y un gran abrazo,
A.
;)

Elena dijo...

chili tu eres mucho mas q una vendedora de pañales o rebozos,tu lugar desprende buena vibra y te lo dije q el dia q fui y tu tambien tienes un aura muy dulce,tu sino es el correcto,q bueno q lo aceptas y lo recibes,pues das mucho a cambio,ayudar a esa mami fue magnifico y yo creo q gracias a tus productos ayudas a muchas mas aun sin darte cuenta.

Un beso

La Chili dijo...

Muchas gracias por todas por sus dulces palabras y por ser comprensivas y empáticas, a veces me siento un poco perdida y bicho raro en el mundo, que bueno que exicsten, así me siento mejor.